Una de las fechas más
significativas que celebra el mundo cristiano es el advenimiento del niño
Jesús; más conocido como la navidad. Con este motivo, cada pueblo tiene manera
peculiar de festejar; por ejemplo, a través de bailes costumbristas - huaylias,
negritos- preparación de potajes, etc. Sin embargo, por la influencia de la
cultura mercantilista se introdujeron quema de fuegos artificiales en sus
distintas formas y modos, regalos, depredación de recursos naturales, etc.
En este contexto, este 25 de
diciembre, fuimos testigos de la quema indiscriminada de juegos artificiales;
acción repudiable e inconsciente de hombres y mujeres, adultos y niños. Con
esta acción se continúa atentando y agravando a la salud precaria de nuestra
madre Tierra-ambiente- y como resultado de ello percibimos el calentamiento
global; manifestándose a través de variaciones o alteraciones bruscas de
temperaturas, desaparición de los nevados, reducción de los caudales de ríos, lluvias
torrenciales, sequías, nuevas enfermedades, etc.
Las acciones negativas señaladas, demuestran que
la humanidad es todavía inconsciente del grave problema ambiental; pues va en
contra de toda iniciativa de la CONCIENCIA AMBIENTAL, entendida como “una filosofía general y movimiento social en relación con la preocupación por la conservación del medio ambiente y la mejora del estado del medio ambiente”.
Por lo señalado, hay una responsabilidad de
los padres y madres de familia, educadores, medios de comunicación, autoridades
en desarrollar la conciencia ambiental a fin de eliminar todo tipo de práctica
que afecta directa o indirectamente la salud de la pachamama así como de la
especie humana en particular. ¡No más quema de fuegos artificiales!.
Publicado en Diario el Correo
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